Volver al índice

SEDACIÓN EN BRONCOSCOPIA

 

Robaina Ramírez, C; Zamora Lucas, P; Reyes Santana, L; Peña Guerra, J; Ivañez rubio, C; Couce Cabana, P.

Hospital General Dr. Negrín. Las Palmas de Gran Canarias

 

IMPORTANTE:

Este texto pertenece a su autor o autores y ha sido presentado en el XIII Congreso Neumosur Enfermería en marzo 2.001 en Cádiz.

Cualquier utilización por terceros, será exclusivamente con carácter divulgativo, educativo o docente y se debe citar la fuente y autor o autores del mismo.

 

 

 

   Objetivos:

 

En la realización de este estudio nuestro principal objetivo fue conocer: ¿Cómo influye el uso de la sedación con midazolam en la realización de una broncoscopia?, valorar si existen diferencias de percepción entre el paciente, la enfermera y el médico con respecto a la tolerancia del estudio y conocer los tiempos invertidos en el desarrollo de la técnica.

 

Material y métodos:

 

Se trata de un estudio prospectivo y aleatorizado en el que a todos los pacientes se les solicitó su conformidad para entrar en el mismo. Los pacientes se dividieron en dos grupos: sedados “S” y no sedados “NS”, a todos se les monitorizó para el registro de la FC y de la saturación y se les puso gafas nasales con una concentración de 2L/mto. Siempre actuó el mismo equipo sanitario (médico, enfermera y aux. enfermería).

 

         La exploración se realizó sólo con pacientes programados y procedentes de nuestro Servicio de Neumología, no se incluyeron urgencias ni otros Servicios del Hospital. La técnica se hizo con el paciente tumbado en una camilla, en decúbito supino y la cabecera en un ángulo de 30º, a todos los que fue posible se les cogió una vía periférica y para la técnica la vía de acceso fue preferiblemente la nasal desde el lado derecho. Se utilizaron siempre videobroncoscopios con un calibre de 5,5 mm. Una vez finalizada la exploración el paciente pasó a la Unidad Hospital de Día Polivalente donde se realizaron los controles de enfermería durante una hora, valorando posibles complicaciones y una recuperación aceptable.

 

         Para la recogida de datos se elaboró un formato (anexo 1) y como soporte informático se utilizó el ACCESS 2000 y SPSS 6.1.

 

         La anestesia local se hizo con lidocaina 10% aerosol a nivel nasal y retrofaringe, lidocaina 5% en instilación local nasal y a través del canal del vídeobroncoscopio sobre laringe hasta un máximo de 6cc (300 mg) y lidocaina 2% en instilación a través del canal del videobroncoscopio una vez pasadas las cuerdas vocales desde  subglotis y hasta un máximo de 10cc (200 mg).  

 

         Para la sedación del paciente se utilizó midazolam en viales de

15 mgr/3ml.iv diluido en 20 cc suero fisiológico quedando a una concentración de 0,75 mg/cc. La pauta de dosificación fue de 3cc (2,25 mg) en bolo lento 2-3 minutos antes de iniciar la exploración y una vez visualizadas las cuerdas vocales se administraron 2 cc (1,5 mg)  más. En general no hace falta más dosis durante la exploración salvo que ésta se prolongue como ocurrió en algún caso esporádico con lo cual administramos 2cc (1,5 mg) más de midazolam. 

 

Resultados:

 

            Desde el mes de  Octubre del 2000 hasta  Febrero del 2001 se incluyeron 80 pacientes, 40 en el grupo de los “S” y 40 en el de los “NS”. El 79% de ellos fueron varones con una edad media de 60 más menos 16 años y el resto fueron mujeres con una edad media de 60 más menos 14 años. El 72% acudieron en régimen ambulatorio y en el 99% de los casos la vía de acceso para la realización de la exploración fue la nasal.

 

         El nivel de información del paciente sobre el estudio que se iba a realizar en el 34% de los casos no sabían lo que le iban a hacer, el 46%  tenía poca información y sólo sabían que le iban “a meter una manguera” según palabras textuales de los pacientes y el 20% si tenían una buena información y conocían la técnica.

 

         La dosis media de lidocaina que se utilizó durante el estudio fue de 482 mg con una desviación estándar de más menos 75 mg en los pacientes “S” y de 473 mg con desviación estándar de más menos 79 mg en los “NS”.

 

         La dosis media de midazolam empleada fue de 4 con una desviación estándar de 1,4 mg y un rango comprendido entre 2,25 mg como dosis mínima y 7,5 mg como dosis máxima.

 

         En cuanto al tipo de broncoscopia, el 51% eran de estudio de neoplasia, el 41% fueron simples y el 8% de estudio intersticial.

 

         Las complicaciones fueron todas menores, 10 entre pacientes “S” y “NS”, no hubo ninguna complicación mayor que pusiera en peligro la vida del paciente. Las complicaciones menores en los pacientes “S” fueron: epistaxis, HTA, sangrado leve e hipotensión y en los “NS” 3 casos de HTA y 3 sangrados leves. Al ser un estudio prospectivo, estas complicaciones se tienen más en cuenta que en uno restrospectivo donde seguramente no se hubieran registrado.

 

         En el 85% de los pacientes hubo una recuperación sin problemas y en el 15% restante fue más lenta. Un paciente del grupo de los “S” no permitió completar el estudio.

 

         El tiempo medio invertido en la realización de una broncoscopia simple fue de 13 minutos, 23’en la de estudio intersticial y 32’ en las neoplásicas.

 

 


         En los pacientes sedados el tiempo de preparación para la exploración fue de 18 minutos y el de duración de la misma de 22’ y en los “NS” el de preparación y el de duración del estudio fueron ambos de 25’.

 

         Para valorar la percepción entre el médico, enfermera y paciente con respecto a la tolerancia del estudio se utilizó una escala entre 0 (mínimo, no se tolera) y 5 (máximo, se tolera muy bien). Se estratificó la técnica en 6 fases o etapas: preparativos, anestesia local, paso por nariz, anestesia de cuerdas , paso por tráquea y desarrollo de la técnica.

 

         Respecto a como tolera el paciente la prueba, destacamos que en general ambos grupos (“S” y “NS”) la toleran bien con una puntuación de 3.5-4 sobre 5. En general los pacientes del grupo de los “S” toleraron mejor todas las etapas con excepción de los preparativos. Las diferencias de media de cada grupo fue estadísticamente significativa en preparativos ( a favor de los “NS”) y en an.local, paso nasal y paso de tráquea (a favor de los “S”). La diferencia no fue estadísticamente significativa para la an.cuerdas y el desarrollo de la técnica.

         La enfermera percibió que en general los pacientes de los dos grupos (“S” y “NS”) toleraron bien la prueba con una puntuación de 4 sobre 5 y donde único hubo diferencia estadísticamente significativa fue en el paso por la tráquea (a favor de los “S”).  

 

         El médico también percibe que en general el estudio es bien tolerado por los dos grupos de pacientes, no existiendo diferencia estadísticamente significativa en ninguna de las fases  o etapas de la exploración.  

Conclusiones:

 

1.     La broncoscopia es un estudio, en general, bien tolerado por el paciente.

2.     En nuestro medio, el uso de la sedación no prolonga el tiempo de preparación ni duración de la exploración.

3.     Si hay diferencias significativas en la percepción (subjetiva) que tienen paciente, enfermera y médico de los niveles de tolerancia en las distintas fases de esta prueba.

4.     El paciente encuentra diferencias significativas entre estar sedado o no, mientras que el médico y la enfermera no perciben estas diferencias.

    Volver al índice